CÓMO ENTENDER EL ETIQUETADO DE LOS ALIMENTOS

  • febrero 13, 2018
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Cada día nos preocupa más saber lo que comemos para llevar una vida sana, con una alimentación adecuada. Los alimentos envasados deben incluir en sus etiquetas una determinada información, acerca de las características del producto. Pero ¿sabemos interpretar dicha información? Te contamos cómo entender el etiquetado de los alimentos.

El Reglamento (UE) Nº 1169/2011 sobre la Información Alimentaria Facilitada al Consumidor, establece la obligatoriedad de incluir en los productos una determinada información nutricional, a fin de proteger la salud y garantizar los derechos de los consumidores.

Las etiquetas deben contener, además de los valores nutricionales de los alimentos, la siguiente información:

  • Ingredientes. Se describirán siguiendo un orden de mayor a menor cantidad contenida en el producto final.
  • Fecha de consumo preferente o caducidad. Con la primera se contabiliza el tiempo que el alimento conservará sus condiciones óptimas, en cuanto a sus características (sabor, color, textura). La segunda se refiere a la fecha final en que su consumo ofrece seguridad para la salud.
  • Contenido de sustancias que pueden provocar alergias. Ejemplo de estas son el gluten, trazas de huevo, lácteos, trazas de frutos secos, crustáceos, soja…
  • Cantidad. Tanto el peso neto como el escurrido.
  • Número de lote del producto. Lo que identificará a la fabrica que lo produce.
  • Modo de empleo. Describirá la forma de consumir el alimento si necesita de algún proceso final de cocinado. También los días que puede conservarse, una vez abierto el envase.
  • Procedencia. Los productos deben contener en su etiqueta el país de fabricación.

Respecto a la información sobre los valores nutricionales, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Los valores recogidos en el etiquetado harán referencia a la cantidad por cada 100 gramos o mililitros. De manera que para saber el contenido concreto de cada elemento, habrá que hacer el cálculo según el peso o capacidad del envase. En ocasiones, la etiqueta recoge las cantidades estimadas para una ración.
  • Valor energético. Éste vendrá expresado en kilocalorías y kilojulios. Hay que tener en cuenta que un alimento con más de 200 kcal por cada 100 g se considera de alto aporte energético. Para poder considerar que un producto es bajo en calorías debe estar por debajo de las 100 Kcal por cada 100 g. Como referencia tenemos que la cantidad diaria en una dieta saludable estará entre las 2000 y 3000 Kcal diarias según sexo y complexión de cada persona.
  • Grasas. Lo más saludable es que el contenido en grasa total no supere los 20 g por cada 100 de alimento. En todo caso hay que distinguir entre los distintos tipos de grasa. Saturadas: son perjudiciales para la salud y su ingesta diaria no debe pasar de 20 g al día. Monoinsaturadas y poliinsaturadas: son grasas saludables y necesarias para el organismo. Grasas trans: Debemos evitar los alimentos que las contengan.
  • Hidratos de carbono. Hay que atender a la cantidad de hidratos que son azúcares y que no deben sobrepasar el 10%.
  • Sodio. Un alimento que contenga más de 200 mg de sodio por cada 100 se considera alto en sal. Deben tener especial cuidado las personas con problemas de hipertensión.
  • Fibras. La fibra es necesaria para una alimentación saludable. Una buena proporción puede ser 10 g por cada 100 de producto.
  • Porcentaje de valor diario (% VD). Establece el tanto por ciento contenido en el producto, de la cantidad recomendable para un consumo diario.
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